Poseo nuevo y valioso material de Inma para publicar en mayo, pero hasta entonces y para abrir el apetito aquí traigo un vídeo y capturas de su trabajo en El Burlador de Sevilla (1976), una de las obras televisivas de la serie Estudio 1 que rodó junto al magnífico Javier Escrivá. A mi juicio, el fragmento que he subido es un documento audiovisual en toda regla, especialmente relevante por cómo nos exhibe una de las facetas de Inma que mejor consolidan su encanto, y es la de su preciosa voz. Atención así mismo a su interpretación de una mujer afligida y desconsolada, un estado anímico que transmite con brillantez. ¡Qué excelente y desaprovechada actriz! Y dícese en El Burlador de Sevilla: "No es posible. ¿Vuestra hija Ana? Alza, Ana. Hermosa, bella... A fe que el rostro es divino. Se esmeró naturaleza".
Curioso documento escaneado del número 1.196 de la revista Lecturas, de marzo de 1975. Ahí tenemos a Inma en su casa, celebrando el dieciséis cumpleaños con las amigas del colegio. Nótese que una de ellas, la de las gafas, es la misma que también vemos en un Diez Minutos de mayo de 1974 (foto).
Hermano Lobo fue una revista de humor satírico que publicó 213 números entre 1972 y 1976. En ella colaboraron Chumy Chúmez, Forges, Jaume Perich, Manuel Summers, Franciso Umbral, Manuel Vázquez Montalbán o Manuel Vicent. Salvando las distancias quizá podríamos compararla con la actual El Jueves.
En el repositorio online de la Universidad de Salamanca se hallan escaneados decenas de ejemplares de Hermano Lobo. El que nos ocupa e interesa tiene fecha del 29 de mayo de 1976. En él, en la sección llamada "Las jais" y la columna "Ay cómo me la maravillaría yo", el denominado "tío Oscar" le toma el pelo inmisericordemente a la pobre Inma...
«La niña Inma de Santis, con este nombre italianizante, falso y un poco cursi, anda por ahí luciendo su adorable tontería de pocos años y su cuerpecillo de caracol riquísimo. Ahora va y dice: "En el ambiente del cine sólo existe el beso fácil". Pues nosotros creíamos, rica, que en el ambiente del cine sólo existía el polvo fácil, el amor fácil, la aventura fácil, el productor fácil, la quiebra fácil, la cárcel fácil (véase Spartaco), la stariette fácil y la crítica fácil, o sea vanal. Si lo único malo que hay en el cine español es el beso fácil, Inma, amor, el cine español es lo que se dice un cursillo de cristiandad. Ay cómo me la maravillaría yo, a Inma de Santis. ▪ TIO OSCAR».
El artículo es una clara alusión a las declaraciones de Inma días antes, en una entrevista publicada por la revista Garbo del 19 de mayo de 1976 (foto), edición que puede verse en este blog tres posts más abajo, en la entrada del 24 de marzo de este año.
Dejando a nuestra querida señorita aparte, algunas de las viñetas que he visto de Chumy Chúmez en Hermano Lobo son ciertamente graciosas y muy políticamente incorrectas. En las postrimerías del franquismo y la transición había menos libertad para criticar al Gobierno pero mucha más para expresar opiniones sobre temas sociales y de interés general. Hoy proclamas que te gustan las mujeres delgadas y te puedes encontrar con una citación judicial. O casi casi.
Algunos números de Hermano Lobo en 1976 (Nadiuska, Carmen Maura, Karina, Inma de Santis)
Dirigido por Agustín Navarro, El crimen del indio (1975) es un capítulo de la serie Cuentos y leyendas, de TVE. La historia se desarrolla aproximadamente a principios del siglo XX, en una hacienda de Brasil propiedad de Bertrana (Cándida Losada), una vieja despótica y acaudalada que vive amargada por la muerte de su hija. Nadie la puede soportar y todos desean que se muera de una vez. Bertrana le pide a su yerno que le busque una sirvienta, una chica joven y obediente que pueda dominar, y éste la va a buscar al campo, a la casa de unos humildes campesinos que no sin mucha pena entregan a su hijita Benedita (Inma de Santis) a cambio de un caballo, en la sincera creencia de que con ello le proporcionarán una vida mejor. Pero como habremos adivinado las cosas no serán así y la pobre Benedita será maltratada por la horrible vieja, que la someterá a continuos golpes y vejaciones. La única esperanza de la pobre chica será un indio que trabaja en el latifundio, un salvaje recién alfabetizado y de buen corazón que se interpondrá entre la arpía y la náyade. De haber estado yo involucrado habría corrido la sangre...
No es jactancia pero sí ostentación: ahí dejo una serie de capturas de la inmaculadamente concebida. Es nuestra Inma.
Con buen tiento, me avisa mi amigo Manuel de que La Duda (1972) está disponible en el eMule, de modo que he tardado menos de lo que invierte Usain Bolt en correr 100 metros en añadirla a mi lista de descargas. Dirigida por Rafael Gil, en La Duda trabajan Fernando Rey, Analia Gadé, Pilar Bardem y nuestra Inma.
Una curiosidad que deseo comentar es el artículo en Wikipedia de Los Camioneros (1972-1973), serie de televisión dirigida por Mario Camus y protagonizada por Sancho Gracia. Tal y como se precisa en dicho artículo, Inma interviene en Ruta bajo la nieve de enero, el segundo capítulo de los trece de los que consta la serie. Con ella y además del señor Gracia, los ya fallecidos Valeriano Andrés (2005) y William Layton (1994), actor americano que se suicidó. Me pregunto si esta serie se repuso alguna vez en TVE. Yo no la recuerdo.
Una película que poseo y diseccionaré en breve es Nunca en horas de clase (1978). Poco a poco y con la dedicación de un coleccionista se va completando la filmografía de Inma de Santis, la gran actriz y la mejor de las mujeres.
Inma de Santis y Fernando Rey en capturas de La Duda (1972). La otra chica no sé quién es
Inma de Santis en Los Camioneros con Valeriano Andrés, Sancho Gracia y William Layton, 1973
"Me gustaría ganar el dinero suficiente para vivir en una isla con una persona. Pero sin casarme por la Iglesia, ¿eh? No me atrae en absoluto el matrimonio tal como se presenta hoy día. Aunque sí creo en la eternidad de algunos sentimientos". Inma de Santis en la revista Garbo, 1976
Quiero dar las gracias a mis amigos Manuel y A.H. A él por haberme advertido de la existencia de estos ejemplares de la revista Garbo con nuestra querida Inma. Y a ella por haberse tomado la molestía, ¡que sé que no!, de fotocopiarlos en la Biblioteca Nacional de España.
Paso a transcribir el contenido de los reportajes no sin antes subrayar el cambio que se obró en Inma entre el primer y segundo número, o lo que es lo mismo entre la primera y segunda mitad de los 70. Se evidencia nuevamente su desencanto con el mundo del cine y el tipo de papeles que le ofrecían.
¡Ah! ¡Este marzo el blog dedicado a Inma de Santis cumple un año! Gracias a todos los que os dejáis caer por aquí.
La niña se enamora. Garbo, 26 de septiembre de 1973
Inma de Santy acaba de cumplir catorce años. Es joven, muy joven, pero a sus espaldas lleva ya una importante carrera artística desde que a los cinco años se puso ante las cámaras para protagonizar la película «El niño y el muro». Catorce años y catorce películas en su haber, entre las que cabe destacar «El otro árbol de Guernica», «Experiencia prematrimonial», y «La duda», sin olvidar el teatro y la televisión.
Entre baño y baño Inma prepara la asignatura que le quedó suspendida en el pasado curso —matemáticas de cuarto— y una nueva película, «El asesino de muñecas», dirigida por Michael Skaife y en la que tendrá por compañero al también joven actor David Rocha. El rodaje de la película se iniciará dentro de pocos días en Barcelona.
«El asesino de muñecas» es un psicoanálisis de un psicópata cuya enfermedad mental está basada en uno de los resortes más característicos de la psicopatología criminal, el drama de la doble personalidad. En dicha película, Inma deja de ser la niña pequeña de nuestro cine, para mostrarse como una atractiva adolescente… ¡Con novio! Sí; Inma de Santy, que ya en la novela televisiva «Humillados y ofendidos», programada hace pocos meses, sentía una gran atracción por su protector, como niña agradecida por los cuidados que le dispensaba, en esta ocasión se enamora por derecho propio. ¡La niña se hizo mujer! Por lo tanto, en «El asesino de muñecas» podremos verla en su nueva faceta de jovencita con edad para enamorarse…
— ¿Lo último que has hecho en televisión?
— «La esfinge maragata».
Y como en su anterior novela. También le dieron un papel de niña triste y enferma que vive pobremente.
— ¿Vas a grabar algo en Prado del Rey antes de irte a Barcelona?
— Sí, haré la hija de Murillo en un episodio de la serie «Los pintores del Prado».
— ¿Eres ambiciosa?
— En el sentido de la palabra, no. Pero me gustaría conseguir lo que me propongo…
— ¿Qué te propones?
— Llegar a ser algo.
— ¿Cómo ves el mundo?
— Muy regular. No puedo decir que es malo, porque hay gente muy buena; ni puedo decir que es bueno, porque también hay gente muy mala…
Sí, Inma de Santy es una pequeña filósofa muy dada a profundizar en todo. ¡Por algo quiere estudiar Psicología!
— ¿Estás satisfecha del ritmo que lleva tu carrera artística?
— Sí. Llevo hechos muchos papeles de niña, porque lógicamente lo soy.
— ¿Y tienes ganas de dejar de hacer papeles de niña pequeña?
— No. ¿Por qué? Mientras me sigan considerando niña pequeña…
— Pero acabas de cumplir catorce años y en tu próxima película tienes hasta novio. Es decir, dejas de ser la niña a la que nos tienes acostumbrados y te conviertes en una señorita…
— Quizá tengas razón. Es posible que «El asesino de muñecas» me dé pie para convertirme en esa señorita que dices. ¡Pero no sé qué puede pasar!
Imaginamos que de pasar algo será favorable para su carrera de actriz. Entra en una etapa importante en que tendrán que escribirle argumentos, como se hizo con Marisol y Rocío Dúrcal… si es que los productores llegan a darse cuenta de que una nueva estrella empieza a resplandecer, con luz propia, en nuestro panorama cinematográfico.
David Rocha, el protagonista masculino, nació en Badajoz, hace veintiún años, aunque ha vivido toda su vida en la Ciudad Condal.
Estudia Declamación en la Escuela de Arte Dramático de Adriá Gual y debutó en el teatro en 1970, representando «Ronda de mort a Sinera», de Salvador Espriu, en el Festival de Venecia. Ha trabajado en diversas compañías y últimamente lo ha hecho en la del Teatro Nacional de Barcelona, interpretando un papel en «Macbett» de Ionesco, junto a Analía Gadé, Montserrat Carulla, Guillermo Marín, Enrique Guitart y otros destacados actores.
David ha tomado parte en algunos espacios televisivos grabados en Barcelona y también ha trabajado para la televisión francesa y alemana. En cuanto a cine, ha participado en «Una cuerda al amanecer», «Relax Baby» y «Aborto criminal».
— Ahora he puesto toda mi ilusión en esta que voy a rodar junto a Inma de Santy. Puede ser una película muy buena.
— ¿Cómo has sido elegido para el protagonista masculino?
— El guionista y director, Michael Skaife, que ha buscado entre muchos actores de Madrid y Barcelona, cree sinceramente que respondo al personaje imaginado por él. Se trata de un papel muy bonito que tiene muchos matices.
Gran parte de los exteriores de esta película se rodarán en el Parque Güell.
— ¿Qué haces estos días en Madrid?
— Estudiar mi personaje con Michael Skaife, y rechazar, sintiéndolo mucho, uno de los papeles protagonistas de «Mil noches y el alba», de Tatín Romero Machent, debido a que su película coincide con las fechas en que debo estar rodando en Barcelona.
— ¿Lo lamentas?
— Mucho. Para mí, que estoy empezando, es importante que un profesional como Romero Machent me llame a Barcelona para ofrecerme un protagonista.
David quiere añadir algo:
— Que Inma de Santy es admirable. No la conocía personalmente pero me ha encantado su dulzura y naturalidad. Es una chica sin ningún problema ni complejo. Y como compañera dicen que es fabulosa.
Y David Rocha lanza sobre la guapísima y sonriente Inma de Santy una larga, dulce y silenciosa mirada…
"En el ambiente del cine sólo existe el beso fácil". Garbo, 19 de mayo de 1976
Se puede decir que es una jovencita airada. Responde perfectamente a ese estilo de chica inconformista, con cierto aire de sabérselo todo, de no consentir «que se le tome el número cambiado», de implantar su opinión «y ya está». «¿No? Pues qué te creías». Y una, que sólo pretende observar y preguntar, pues…
— Pues el futuro no lo veo, no soy capaz de imaginármelo. Sólo espero que esto cambie y se haga más serio. Hay demasiado «cachondeo» en esto del cine y los famosos desnudos. Sí, yo he hecho desnudos, pero desnudos lógicos, que se veía que eran necesarios. No como ahora, que son absurdos, gratuitos. Y a esto, sí hay que negarse y de hecho ya me he negado. Va contra mis principios, me gusta la naturalidad.
— Puede que tengas un precio…
— Pues no lo haría ni por dinero ni por nada. Yo creo que las cosas hay que planteárselas alguna vez y creo que este es mi momento. Me refiero a lo que debo o no debo hacer.
— Vamos, no te irás a decir lo de si lo justifica el guión…
— No. Claro que no. Mira, la forma de plantearte las cosas cuando te proponen una película ya es absurda. Porque no te dicen claramente que vas a hacer una película pornográfica, sino que lo disfrazan todo. Lo menos que una debería saber es qué tipo de cine está aceptando hacer. Pero nunca se sabe. A mí me han llegado a preguntar con el guión en la mano qué me molestaba más, si besar a una señora o hacer «streap-tease».
— ¿Cierta aversión al desnudo, quizás?
— No, no tengo ningún tipo de aversión al desnudo, porque así hemos nacido. Lo que rechazo es que se busque el morbo en el desnudo, buscando o rebuscando los más bajos instintos. Aquí, lo importante, por lo visto, es disfrazar y contra eso sí que voy. ¿Por qué no se disfraza la violencia? Se presenta como es, ¿no? Pues lo mismo se debería hacer con el desnudo.
— Inma de Santis dice que tiene 17 años. A mí me da la impresión de estar hablando con una persona totalmente madura. Y sin embargo –en contraste– su físico no da más de 15 años.
— En esto aciertas. Hasta mis amigos son bastante mayores que yo. Oscilan entre los 25 y los 40 años. Y no tengo ningún amigo actor o actriz. En este ambiente es muy difícil profundizar en las relaciones, aquí sólo existe el beso fácil, el «cachondeo»… Los actores siempre van a lo mismo, ya sabes, ¿no?
— Pues…
— Pues no les interesa otra cosa. A mí me parece interesante conocer a una persona, ir descubriendo cómo es… y si quieres… luego que venga todo lo demás.
(El caso es que sus ojos, su mirada, es ingenua)
— Depende de lo que tú definas como ingenuidad. Mira, en el ambiente del cine me pienso más las cosas. Creo que veo con claridad. Y eso me salva.
Inma de Santis empezó su carrera en el cine por un anuncio. Pedían una niña con aspecto de alemana para una coproducción hispano-mejicana: «El niño y el muro». Tenía 5 años.
— Me acuerdo que subía en un ascensor con mi madre. Yo era muy tímida y no decía ni una palabra. La prueba consistía en que otro niño, detrás de una silla, me hablaba. Yo tenía un balón en las manos. Entonces el niño me insultaba una y otra vez. Y yo, nada, ni una reacción, ni una palabra. Y de pronto el niño me grita: «¡Patas torcidas!». Y yo, roja de rabia, le grité: «¡Patas torcidas, tú!», y le tiré el balón. Resulta que por esto les gusté. Me dieron el guión y mi madre me puso a estudiarlo.
Luego hizo papeles más pequeños, otras veces alternaba protagonistas. Y así hasta 21 películas, más de 100 obras en TVE, y tres obras de teatro.
— Ahora acabo de terminar el rodaje de «El invernadero». Es el primer papel que hago de niño de 14 años. Siempre he hecho papeles de mayor.
— Imagino que serás una magnífica actriz…
— Pues de nada sirve ser una buena actriz. En este país, mejor dicho en el cine de este país sólo se busca a «La hembra del macho hispánico». Fíjate, yo a los 50 años me veo haciendo la ilusión de toda mi vida, viajando. Porque el itinerario de una actriz en España se acaba pronto. No hay papeles para esta edad. En fin, el problema está en que así me encontré el panorama del cine. Ni lo esperaba ni no lo esperaba. Así estaba y así está.
— No tienes edad para ser tan escéptica.
— Sí, soy escéptica y pesimista. Espero más lo mediocre que lo bueno. Encuentro a la gente muy vulgar. En toda mi vida…
— Corta vida, diría yo…
— De acuerdo, en toda mi corta vida, entre 75.000 personas que habré conocido, no creo haberme encontrado ni tan siquiera con 10 de talento. La gente sólo piensa en el dinero.
— ¿Y tú, piensas en el dinero?
— No necesito demasiado del dinero. Tampoco, por mi edad, puedo disponer de mucho. Ahora mismo sólo llevo un duro en el bolsillo. Me gustaría ganar el dinero suficiente para vivir en una isla con una persona. Pero sin casarme por la Iglesia, ¿eh? No me atrae en absoluto el matrimonio tal como se presenta hoy día. Aunque sí creo en la eternidad de algunos sentimientos.
Y acaba diciéndome que no tiene ambiciones, que es muy sentimental, que lee mucho, que estudia COU, que quiere hacer Psicología, y que, a pesar de sus estudios, de saber ballet, de tocar el piano, inglés, nada le ha servido tanto como conocer a la gente, ir descubriendo cómo es.
— Yo soy sensible, egoísta para los afectos, nerviosa y finalmente tímida.
Muchos son los caminos que conducen a Roma e igualmente muchos, que no necesariamente tantos, son los que conducen a Inma de Santis. Por los comentarios que con sumo placer he ido leyendo desde que el pasado año inauguré este humilde blog de homenaje a la nada humilde Inma, he constatado una marcada asimetría, si se me permite la pedante expresión, en el modo en que nosotros, sus fans, la alcanzamos. Quienes nacieron en los 40, 50 o 60, la recuerdan por su trabajo como actriz, bien por haberla visto en el cine, en la televisión o —especialmente en el caso de los madrileños— en el teatro. Las revistas del corazón de la época también fueron una fuente de "revelación" a la humanidad. Pero quienes nacimos un poco después, de los 70 para acá, la recordamos básicamente por Fin de Semana (1987-1988), el programa de TVE en el que no pocos, sobre todo los que nunca prestamos atención al cine español, la hallamos y nos enteramos más o menos de quién era. Y digo más o menos porque téngase en cuenta que en los 80 no había Internet y no resultaba tan sencillo como en la actualidad conocer la obra y milagros de la gente.
La primera vez de la que tengo constancia de haber visto a Inma fue una madrugada de aproximadamente 1986, seguramente un viernes o un sábado en que echaron Juego de Amor Prohibido (1975), en TVE. Evidentemente caí en la cuenta de lo guapísima que era la joven protagonista, pero la cosa quedó ahí, olvidada como los asentamientos vikingos en la isla de Terranova. Hasta que llegó 1492 y se produjo el (mi) Descubrimiento oficial en 1988, en Fin de Semana, la serie de 69 capítulos que he subido casi en su totalidad a YouTube, si bien y para mi pesar, no he podido hacerme con el capítulo exacto de 1988 en que Inma cayó en mi radar, uno en que presentaba la película Conan el bárbaro. Pero tenemos material abundante y hoy quiero presentar otro capítulo, el 56 (1988), en el que con su encanto sempiterno y su belleza de biología-ficción, Inma comienza hablándonos de Michael Douglas y su película A Chorus Line (1985), mencionando que Douglas ha ganado el Oscar al mejor actor de ese año, un Oscar que, aclaro yo, ganó por su papel de Gordon Gekko en Wall Street (1987). Esta anécdota es importante para mí porque el gran Gekko es un personaje cuasilegendario entre mi círculo de amistades. Siguiendo con el cine, Inma nos habla de Rocío Jurado, Fernando Fernán Gómez, James Woods, Kirk Douglas y otros. En baloncesto aparece Drazen Petrovic con el Real Madrid. En Formula 1 unos coches que hoy se ven anticuados. Y en música María Jiménez canta en el programa Sábado Noche. Un bonito recuerdo con dos obras arquitectónicas de dimensiones monumentales: la maqueta del Empire State Building y los ojos de Inma de Santis.