lunes 16 de noviembre de 2009

Santis y Sentis en Las Flores del Vicio



Inma de Santis, Dennis Hopper e Ivonne Sentis. Las Flores del Vicio (1979)

Gracias a la amabilidad y buena provisión de un amigo, estoy en posesión de una prehistórica copia VHS de Las flores del vicio (1979), una rareza dirigida por el canadiense Silvio Narizzano y protagonizada por Dennis Hopper y Carroll Baker. He estado buscando y creo que mi artículo es el primero dedicado a esta película en Internet. Entre los secundarios nuestra Inma de Santis y otra perla de aproximado nombre artístico y belleza, Ivonne Sentis, que aunque sale tras Inma en los créditos iniciales cuenta con más tiempo que ella en la pantalla.

Las flores del vicio narra la historia de unos variopintos individuos de nacionalidad británica y estadounidense que por desdichas personales viven autoexiliados en la costa andaluza. Hopper es un desquiciado artista, un pintor y poeta enganchado a la heroína. Baker es una actriz entrada en años y consumida por la amargura de que Hollywood ya no se acuerde de ella. Hay otro personaje muy simpático, un piloto de RAF, veterano de la Segunda Guerra Mundial, que vive en la añoranza de la Batalla de Inglaterra. El actor que lo interpreta es muy bueno pero no consigo identificarlo. Centrémonos en el señor Hopper, que es sobradamente conocido para cualquier amante del cine y no necesita presentación. Actualmente está siendo tratado de un cáncer de próstata del que espero que se recupere bien. De Baker tengo que reseñar necesariamente su trabajo en Kindergarten Cop (1990), la comedia de acción de Arnold Schwarzenegger en la que ella interpreta a la madre del malo.

El rodaje de Las flores del vicio se realizó en 1975 en Almería, en las localidades de Mojácar y Bédar. El símbolo del Indalo es una presencia constante. La razón de que se tardasen cuatro años en estrenarla es comprensible tras ver los 80 minutos de indescriptible metraje. De JFK (1991), la película de Oliver Stone, se dijo que era una obra maestra del montaje. De Las flores del vicio se puede decir que es una obra calamitosa de lo mismo. Hay una escena de cama entre Hopper y Sentis en la que rechinan unos cortes y rebobinados que cualquier forma de vida inteligente tiene que concluir que están hechos mal adrede. Otra explicación no se sostiene. Sospecho que esta producción de Andrés Vicente Gómez, marido de Concha García Campoy, debió quedarse a medidas y el material que se grabó se montó cuando se pudo deprisa, corriendo y sin ganas. El papel de Inma, que sale con una peluca que no la favorece, desgraciadamente es muy pequeño. Ella se presenta a Hopper con estas palabras: "Hola, me llamo Buenaventura", y más adelante dice cuatro o cinco palabras más. A Hopper le atraen más los encantos de la señorita Sentis, y como logra conquistarla ella se lleva la atención de la cámara. La vida real de Hopper en aquella época se asemejaba bastante a la de su personaje, de modo que prácticamente sólo tenía que improvisar.

Es probable que los negativos originales de Las flores del vicio ya no existan y que nunca se edite en DVD, Blue-ray o lo que venga. No tengo constancia de que se haya emitido en televisión, aunque no puedo asegurarlo. ¡Es una singularidad! No debe confundirse con el film pornográfico del mismo titulo.


Las Flores del Vicio, introducción de Inma de Santis e Ivonne Sentis

viernes 13 de noviembre de 2009

Carteles de La Locura de D. Juan, 1979



La locura de don Juan (1979), de Carlos Arniches, fue una obra de teatro que interpretaron Pablo Sanz, Asunción Villamil, Lola Lemos, Mara Goyanes e Inma de Santis (como Regina). La adaptación fue de Mariano Sanz Agüero y la dirección del propio Pablo Sanz, que tal y como hemos visto en un post anterior, volvería a dirigir a Inma ese mismo año en El Grillo.

Tenemos por aquí una fotografía de Inma con Mara Goyanes (fallecida en 2006), aunque no podría precisar si está tomada mientras se preparaban para La locura de don Juan.

sábado 7 de noviembre de 2009

Inma habla sobre Sandra Mozarowsky



La revista GARBO nos trae en septiembre de 1977 a Victoria Vera en la portada y a Inma de Santis en páginas interiores. Además, Inma sale en este mismo número en otro reportaje dedicado a la muerte de Sandra Mozarowsky. Inma es una de las actrices de las que se recoge un testimonio. La verdad, hay que ver los eufemismos que se esfuerza en encontrar para no hablar de suicidio... también dejan sus condolencias Ivonne Sentis, Barbara Rey, Amparo Muñoz y otras.

No me resisto a copiar la inspirada introducción a la entrevista que le hacen a Inma.

Inma sobre Sandra Mozarowsky

— Conocí a Sandra cuando las dos éramos unas niñas, rodando «El otro árbol de Gernica». Teníamos las dos 10 años. Recuerdo que para ella era una experiencia inolvidable porque era la primera película que hacía. Para mí no era la primera película. Recuerdo que nos divertíamos mucho haciéndola. Ella era muy agradable y muy simpática. Ahora no la podría definir como persona porque nos veíamos poco. A pesar de todo creo que puedo decir que era una persona que se lo ha jugado todo por el cine. Su accidente no ha sido más que una consecuencia de su obsesión por adelgazar, y quería adelgazar —aunque yo no creo que fuese gorda— porque el tipo de cine que se hace en este país te exige estas cosas. Yo le echo la culpa a la profesión por esta razón, esas exigencias por el físico... Sé que llevaba un régimen diría que casi bestial. Lo único que tomaba durante el día era un plátano y una taza de té. Después tomaba de esas pastillas para no tener apetito, más otras pastillas para animarse... así es fácil que pasen esas cosas, aunque sean accidentes involuntarios, pero provocados por las pastillas famosas. Admiraba en ella tanta entrega, pero no creo que el cine se merezca tanto.

Introducción a la entrevista a Inma

Inma de Santy tiene 18 años y desde los 5 está sobre las tablas. A pesar de sus escasos años tiene una enorme madurez y una personalidad sumamente definida. Es seria y tímida en su trato, pero ambas características van desapareciendo a lo largo de la conversación. Es hermosa, tremedamente hermosa, y esta característica ni desaparece a lo largo de nuestra conversación, ni desaparecerá con el curso de los años.


miércoles 4 de noviembre de 2009

El Grillo



Escrita por Carlos Muñiz, dirigida por Pablo Sanz e interpretada por Inma de Santis (como Pilar), El grillo (1979) es una obra de la que no dispongo de más información, salvo que se emitió en TVE, con seguridad en Novela, Estudio 1, Noche de teatro o algún programa similar. Los dos actores que salen con Inma en las fotografías no los puedo identificar.

sábado 24 de octubre de 2009

En la boda de Pepe Sancho


LECTURAS, junio de 1980

A Pepe Sancho ya lo hemos visto por este blog a raíz de su libro Bambalinas de Cartón, en el que hay palabras de recuerdo para Inma de Santis. Pepe e Inma trabajaron juntos en la obra teatral Calisto y Melibea (1980), experiencia de infausto recuerdo para ambos, hasta el punto que Pepe, en su libro, expresa el deseo de que no existan fotografías que atestigüen que una vez participó en ella (aunque sí las hay). Hoy, en este reportaje de LECTURAS, de junio de 1980, vemos a la bella Inma en la boda de Pepe Sancho y María Jiménez. Una lástima no tener más y mejores imágenes de Inma en esta ceremonia. Está sexy Encarna Polo en una de las fotografías.

viernes 2 de octubre de 2009

El Tiempo que Vivimos, presentado y dirigido por Inma de Santis



Sirva este pequeño vídeo como presentación a Inma de Santis en El tiempo que vivimos, programa de TVE sobre la tercera edad que ella dirigió y presentó en 1989.

El tiempo que vivimos constó de 37 capítulos de aproximadamente una hora de duración. Regularmente iré publicando una selección con material (vídeos y fotografías) del programa, que se emitió semanalmente en TVE 2, los martes, y estuvo en antena hasta el mes de diciembre. Fue el colofón a la carrera profesional de Inma, una conclusión en un medio, la pequeña pantalla, del que ya le habían llegado ofertas para 1990 en las nacientes cadenas privadas de televisión.

Durante su existencia, no recuerdo haber visto nunca El tiempo que vivimos, seguramente porque su temática no me atraía nada. Mi último recuerdo de Inma sigue siendo el primero: Fin de semana.

viernes 11 de septiembre de 2009

De menina en TVE a hippy en el cine

De Inma de Santis


AMA dedica un nuevo reportaje a nuestra querida Inma de Santis en julio de 1974. La película que ella nos cuenta va a rodar en Almería, en Mojácar, se estrenaría en 1979 con el título Las flores del vicio, dirigida por Silvio Narizzano y protagonizada por Dennis Hopper y Carroll Baker. Todavía no he tenido la fortuna de verla.


INMA DE SANTY
DE “MENINA” EN TVE
A “HIPPY” EN EL CINE


Revista AMA num. 350
Primera quincena. Julio 1974

Inma de Santy estaba preocupada, días atrás, con los exámenes de fin de curso. Sus grabaciones en televisión la habían apartado un poco del colegio y tenía que estudiar a marchas forzadas. No quería dejar ninguna asignatura para septiembre. Tiene que hacer una película en Almería este verano, y no estaba dispuesta a tener que estudiar durante el rodaje.
Recientemente ha grabado una “Noche de teatro” para la primera cadena de Televisión.
- He intervenido en “Las Meninas” de Antonio Buero Vallejo, bajo la dirección de José Osuna. Mi papel era el de la infante María Teresa, hija de Felipe IV. Una chica bastante contestataria, que llega a enfrentarse a su propio padre. Ha sido un papel que me ha gustado interpretar.
Inma es una jovencita que poco a poco va encajando en el cine. Los directores la llaman para sus películas.
- Ahora voy a interpretar una película en Mójacar (Almería). Es coproducción con Estados Unidos. La traducción del título en inglés es algo así como “El cielo se cae”. Aquí se llamará “El cepo”. Creo que los actores americanos van a ser Séller Winters y Richard Todd, ex marido de Ursula Andrés. También intervendrán actores españoles, pero no sé quienes serán.

“SOY UNA CHICA MODERNA”

- ¿Cuál es el tema de la película?
- - El tema se desarrolla en un pueblo en el que la gente está corrompida por la vida actual. Gentes que se drogan y se maltratan. Al pueblo llega una banda de “hippies” que trata de hacer felices a los demás con buenas obras. No puedo decirte nada más, no quiero descubrir toda la trama de la película.
- ¿Tú eres una de las “hippies” que llegan al pueblo?
- Sí. Se trata de cuatro parejas y yo soy una de las mujeres. Mi papel es el de una chica embarazada –estoy casada al estilo “hippy” con uno de los chicos- que no comprende muchas cosas. Sólo piensa en la pureza del mundo y va con aquel grupo porque siente la filosofía “hippy” pero nada más.
- ¿Tienes tú algo de “hippy”?
- No. Yo soy, simplemente, una chica moderna. Me gusta la base con que se fundó este movimiento de la juventud. Pero ahora el ser “hippy” sirve exclusivamente para drogarse y llevar una vida equivocada.
- ¿Cómo va tu carrera cinematográfica?
- Creo que voy encajando en el cine. Cada vez que me llaman para hacer una nueva película, pienso que voy ascendiendo un poquito más. Me llaman para hacer muchas cosas. He tenido que ver a muchos directores. Aunque a veces no haya salido ninguna película. Unas veces porque era pequeña, otras veces porque resultaba mayor, otras veces porque querían una niña amarga….En ocasiones, en el papel, me tenía que casar con un hombre muy mayor y no daba el tipo. A pesar de todo, pienso que es bueno que te vayan conociendo. Cada vez trabajo un poco más y creo que bastante bien.

DIEZ AÑOS Y OTRAS COSAS

- ¿Estás demostrando que eres una actriz?
- Yo empecé en el cine a los cinco años. No hice nada más hasta que tuve siete e intervine en el teatro y la televisión.
- ¿Has evolucionado desde que hiciste la primera película?
- Hasta que tuve los doce años tomaba el cine como “hobby” no como profesión. Me gustaba saber de cine porque pensaba que quizá un día podría ser mi futuro, pero me lo tomaba un poco en broma; ahora he evolucionado y he aprendido muchas cosas del cine.
- Desde la primera película que hiciste “El niño y el muro” ¿qué ha pasado en ti? ¿solamente diez años?
- Diez años y otras muchas cosas. He dado el cambio que tenía que dar: de niña a jovencita adolescente. He hecho de todo, de niña triste y de niña feliz. Cine, teatro y televisión. Han sido diez años de experiencias y preparación. Aunque no solamente de aprendizaje, porque creo que hasta que tenga ochenta años estaré aprendiendo. Yo pienso que sigo siendo la misma de entonces. Lo único que ocurre es que sé más cosas que antes no sabía. He aprendido del cine y de la calle. Soy una persona que se fija mucho en todo. Tengo amigas que no han visto muchas cosas, porque no les han enseñado a mirarlas. Eso tengo de ventaja sobre ellas y creo que ha sido en lo que más he evolucionado.
- Entre tu grupo de amigas ¿eres tú la que más sabe, la que lleva la voz cantante?
- - Yo no soy la que más sabe ni la más lista ni la que mejor entiende las cosas. No es que sepa más que ellas, pero, por mi forma de ser, por mi asimilamiento de las cosas, creo que he evolucionado más que ellas.

SIGO SIENDO INMA PARA TODO EL MUNDO

-¿En qué momento eres Inma de Santy o Inmaculada de Santiago?
- Me muestro igual cuando ruedo una película que cuando estoy en el colegio o en la clase de ballet. No cambio. No soy Inma de Santy en un sitio e Inmaculada de Santiago en otro. Sigo siendo Inma para todo el mundo.
- Cuando ves tus películas ¿qué piensas de ti como actriz?
- Cuando veo una actuación mía pienso: esta niña no existe, o esta niña si tiene algo mío. No sé, es un poco complejo.
- Pero tú ¿cómo te ves retratada?
- Yo me retrato a mí misma todas las noches cuando me voy a acostar. Y me veo muy mal. Me veo fatal. Me autocritico de una manera exagerada, hasta llegar a tener complejo. Siempre creo que lo puedo hacer mejor.
- ¿Te han ofrecido trabajo fuera de España?
- Sí, pero no lo he aceptado. Me salió una oferta de Estados Unidos, pero era una oferta muy extraña. Pedían una niña con todas mis características, pero tenía que salir desnuda y posar para un cuadro, y dije que trasladarme a Estados Unidos simplemente para salir desnuda en un cuadro (cosa que no veo lógica) me parecía absurdo, y no acepté el contrato.
- ¿Qué piensas de las actrices que se desnudan?
- Yo, de las actrices que se desnudan, no pienso nada. Cada una tiene su criterio. Pero si en una película es necesario el desnudo, porque es un motivo de arte, ¿por qué no? Pero hay tantas películas en las que las actrices se destapan solamente por lo comercial, que me parece absurdo. Es como vender carne.
- ¿Cómo vas a pasar estas vacaciones de verano?
- Parte del verano lo pasaré en Almería rodando la película. Cuando termine, me volveré a Madrid y, si no tengo nada contratado, pasaré las vacaciones en la piscina y en casa. Llevo cuatro años sin veranear y ya estoy acostumbrada a pasar el verano en Madrid. Además, cada año tengo más amigos y me divierto más.

NO ME GUSTA LA PALABRA NOVIO

- Entre todos esos amigos, ¿no hay ningún novio?
- No, todavía no. La palabra novio no es que no me guste, lo que pasa es que ata mucho. Hay gente que piensa que la palabra novio es sinónimo de matrimonio, y es en ese sentido en el que no me gusta pensar. Ahora me podría enamorar como una chica de quince años. Como una de mis amigas. Pero no hay nada de nada.
- ¿Y después del verano?
- No lo sé. A mí siempre me salen las cosas de repente. Cuando tengo algo con mucho tiempo, pienso en ello, no me centro en lo que estoy haciendo en ese momento y al final resulta que se tuerce el proyecto. Por eso, prefiero que las cosas salgan de repente.
- Y ganar mucho dinero….
- Ahora ya no trabajo por el dinero que me puedan dar, puesto que no me interesa el dinero como único fin. Pero piensa que, si yo no me fuera cotizando más, terminarían por pisarme. Quiero que me paguen justamente lo que merezco.

Alejandro PEROMINGO



Inma de Santis en AMA, julio de 1974

martes 1 de septiembre de 2009

Inma y el mundo que la rodea en la revista AMA

De Inma de Santis


Este reportaje para la revista AMA es de marzo de 1974, por consiguiente tres meses posterior al reportaje de ABC que hemos visto en el post anterior.

La película que Inma dice tener en proyecto con Nathalie Delon, y que se rodaría en España, probablemente se trata de Docteur Justice (1975), en la que finalmente Inma no llegó a trabajar.

Por lo demás, me quedo con el realismo de esta frase de Inma: "No entiendo nada de la vida. Sólo sé que la vida está ahí y yo estoy metida en ella". ¡Cuántas veces no habremos pensado lo mismo!


INMA DE SANTY
UNA CHICA TRISTE QUE SABE LO QUE QUIERE


Inma de Santy no cambia su fisonomía. Sigue igual. Según dice su madre, comparando fotografías de cuando era más pequeña y las actuales, no ha cambiado un ápice. Quizá por esto los productores, cuando la ven, son reacios a contratarla. Pocos son los papeles que se hacen o escriben para una chica de quince años. Pero ella no se desanima. Su carrera va despacio, pero con pasos firmes. Son varios los realizadores de televisión que cuentan con ella. Y en el cine, desde que debutó con la película "El niño y el muro" a los cinco años, hasta ahora, ha intervenido en quince películas. Algunas de ellas con premios, como "El otro árbol de Guernica" y "Experiencia prematrimonial". Actualmente se está pasando por la Primera Cadena de televisión una novela en la que Inma tiene un papel importante. Se trata de la obra de Carmen Martín Gaite "Entre visillos", realizada por Miguel Picazo.

— Ha resultado una interpretación relativamente fácil para mí. Televisión es un medio en el que me desenvuelvo perfectamente y no tengo problemas con él.

— ¿Qué ha sido lo último que has hecho?

— En el cine "El asesino de muñecas" con David Rocha. Fue una película con escenas bastante complejas, pero creo que salió bastante bien. No se ha estrenado todavía porque se retrasó el rodaje más de dos meses y ahora están terminando de doblarla.

— ¿Y en televisión?

— En televisión un cuento infantil titulado "La zarevna muerta y los siete guerreros", una versión rusa de "Blancanieves".

— Y también actúas en el teatro, ¿no?

— Sí, en la obra "El día que secuestraron al papa". Pero en esta obra me limito a estar en escena. Mi personaje no dice nada y por más que lo intento no consigo nuevos matices. Hago el papel de la hija del secuestrador. Lo acepté porque desde los nueve años no había vuelto a hacer teatro y me interesaba. Creo que el teatro es fundamental para todas las actrices. Pero ahora que van a cambiar de escenario y repondrán la obra en otro teatro, lo dejaré.

— ¿Estás conforme con todo lo que has hecho?

— No. Todo lo que he hecho me ha servido para aprender y superarme. Pero pienso que la mayoría de los directores no se cuidan de los actores y los dejan hacer e interpretar demasiado a su aire. Creo que el director debería tener una serie de conversaciones con los actores antes de comenzar un rodaje de película para cambiar impresiones y contrastar ideas. Pero esto se hace muy pocas veces. Los actores, por muy buenos que sean, deben saber lo que quiere el director, para interpretar un papel. Cuando nos dirigen mal, actuamos como máquinas. De entre todos los directores puedo destacar a Miguel Picazo, que creo que es quien más cuida a los actores.

"CON LOS AÑOS MÁS EXPERIENCIA"

Inma de Santy es una jovencita bastante nerviosa. No demuestra los nervios en público, pero cuando está en su casa se expansiona.

— Con los años voy cogiendo experiencia y aprendo mucho de los compañeros de teatro con los que trabajo. Yo en el fondo, quiero se actriz y no me importa el medio. Lo mismo me da teatro, cine que televisión. Pero el teatro es el medio mejor para formarte. En él el actor está más en contacto con el público y existe una mejor unión entre ambos.

— Ya vas siendo una actriz conocida...

— Sí, cada día me va conociendo más el público. Aunque mi carrera no ha sido fulgurante, los pasos que voy dando los dejo bien marcados. Prefiero que sea así y no que hubiera dado el golpe en una gran película (como ha ocurrido a algunos actores jovencitos de todos conocidos) y después no hubiera hecho nada más. Tengo mucho tiempo por delante y cuando llegue una gran película estaré preparada para ella.

— ¿No has tenido premios cinematográficos?

— Algunas de las películas en las que he intervenido han sido premiadas, pero no por mi actuación, sino por la película misma o alguno de los actores principales. Pero esto no me importa. Creo que un premio no debe tener la importancia que algunos le dan. Puede ser una satisfacción propia, en un momento determinado, en el que ves que reconocen tu trabajo, pero, al mismo tiempo, este premio debe impulsarte a hacer las cosas mejor.

— Has intervenido en quince películas. ¿Te han dado oportunidades para demostrar tus dotes de actriz?

— Ni hablar. La mayoría de ellas no han tenido demasiado eco, quizá porque no han estado bien promocionadas. En el fondo de la cuestión creo que nuestro cine carece de medios. Yo trabajo en él porque me gusta y no por el dinero. Sin embargo, no estoy dispuesta a dejarme pisar y pido lo que creo que me corresponde. A veces, cuando me contratan, hablan de una cifra determinada. Luego, cuando me ven, dicen que soy poca cosa, muy menudita, y quieren darme menos dinero. He tenido que rechazar muchas películas por ello. Tampoco acepto un papel para una sola sesión (aunque me paguen muy bien) en la que no tenga que hablar.

"LA META ESTÁ EN LOS PASOS DE TODOS LOS DÍAS"

— ¿Hasta dónde quieres llegar?

— En esta profesión no se puede poner una meta. Espero llegar hasta donde pueda, a lo que más. Pero la meta está en el camino que se abre todos los días y en la superación de tu trabajo.

— ¿Te has cansado alguna vez de tu trabajo?

— Algunas veces he pensado en mandarlo todo "a la porra". Esto ha ocurrido en el momento de la transición de niña a jovencita. Me he puesto nerviosa y no he visto el camino adecuado. Pero he pasado este momento malo y sigo luchando, a pesar de que por mi edad, en ocasiones, no me han pagado lo que debían.

— ¿Tienes novio?

Inma nos mira muy seria. Cruza una mirada con su madre, que está presente en la conversación, y dice:

— No tengo novio. Primero tengo mi profesión. He luchado mucho para conseguir ser actriz y no pienso tirarlo todo por la borda por culpa de un hombre. Cuando tenga veinticuatro años lo pensaré. Ahora no tengo tiempo para pensar amoríos.

— Se habló de David Rocha...

— Todo aquello fue una farsa inventada por algunos periodistas. Era lógico que si trabajábamos juntos en una película nos vieran juntos en el Festival de San Sebastián. Pero esto no quiere decir que seamos novios.

"SOY UNA MUJER MUY RARA"

— ¿Cómo eres en realidad?

— Por la edad y por el físico soy todavía una jovencita. Suelo ser bastante comunicativa, pero los problemas son solamente para mí. Soy introvertida. Me gusta estar sola, aun sabiendo que estoy rodeada de gente. También soy triste, pero no quiero decir por qué.

Sonríe y se guarda su secreto. Por más que insistimos, no quiere hablar sobre el motivo de su tristeza.

— ¿No será que, aunque eres todavía una jovencita, piensas como una mujer?

— Cuando era pequeña jugaba con muñecas. En cada momento he estado en el lugar que conrrespondía a mi edad. Pero es que mi profesión me la tomo muy en serio. Estudio y trabajo en mi carrera para conseguir ser algo en la vida. Además de mi profesión, también estudio quinto curso de Letras. Practico ballet, los sábados, en el teatro de la Zarzuela, y pienso estudiar Psicología, no para enseñarla, sino para saber y conocer cosas de la vida y de los humanos.

— ¿Tienes problemas con el mundo que te rodea?

— No entiendo nada de la vida. Sólo sé que la vida está ahí y yo estoy metida en ella.

— ¿Cómo te gusta vestir?

— De negro. Me gusta ponerme lo que quiero y no me importa el qué dirán. Soy bastante rara. He nacido bajo el signo de Piscis.

— ¿Tienes problemas con la comida?

— Soy de poco comer. Tengo gastritis. Como porque hay que comer. Pero no tengo predilección por ningún plato. Con poca cosa me conformo.

— ¿Qué proyectos tienes para después de la novela de televisión?

— Hacer una película, que sería la número dieciséis, con Nathalie Delon, Mark Lester y, posiblemente, Paco Rabal. Se rodaría íntegramente en España, en ambiente asturiano. Tengo que aprenderme el guión en inglés, con vistas al extranjero. Espero que esta película sea fundamental para mi carrera.

Cuando salimos a la calle para hacer las fotografías de este reportaje, está lloviendo. Una lluvia fina, casi primaveral, que cala. Pero Inma sabe lo que es la profesión y posa con gracia debajo del paraguas. Sabe que tiene una carrera brillante delante de ella y no quiere perder un solo detalle para conseguir lo que se propone.

Alejandro PEROMINGO




Inma de Santis en AMA, 13 de marzo de 1974

sábado 1 de agosto de 2009

"Guapa, romántica y sentimental", extenso y lírico reportaje para ABC



Inma de Santis en ABC, enero de 1974

José Miguel Santiago Castelo (guarda un gran parecido con el rey Abdullah II de Jordania) es escritor y subdirector de ABC desde 1988. Es quien firma esta poética composición de enero de 1974 en la que se funden la capital de España y su hija pródiga y prodigiosa.

En el momento de la despedida, al señor Castelo le habría gustado regalar un piropo a la muchacha de quince años no cumplidos... pero no se atrevió, no sabía si lo escucharía como niña o como mujer.


INMA DE SANTY
UNA ACTRIZ DE QUINCE AÑOS
Por Santiago CASTELO


El próximo día 24 cumplirá quince años. Es y aparece como una niña bonita. Nacida en el Madrid de la calle del Limón Alta —hoy calle del Limón—, número 20, bajo el signo de Piscis. No son muchos datos para fijar su mitología, pero basta con saber que es sensible y romántica y que tiene la esperanza por delante. Llegó al cine muy niña, e hizo papeles a los cinco años, papeles infantiles en «La mujer perdida» y «La mujer de otro». Ahora empieza a hacerlos de chica de dieciocho años. Y luego... El teatro. En este reportaje nos enseña sus aficiones. Tenaz y decidida, Inma de Santy está hecha de la madera de las grandes actrices.

A Madrid se le puede querer por muchos conceptos. O por ninguno. Es de esas ciudades que, sin pretenderlo, logran aglutinar corazones fervorosos porque sí. Sencillamente. Viejo Madrid de las Cavas, las Rondas, de la Bombilla y de la calle Ancha del Avapiés, de San Bernardo y de la Paloma, de la Costa Fleming y de Maratalaz. Viejo Madrid, moderno Madrid, entrañable, único, donde se mezclan los compases de un chotis con los ritmos alocados de la música «pop» y donde todo se hermana y se amalgama con nadie sabe qué extraña mezcla y de qué extraña manera para dar esas plazas de Cuatro Caminos o de Atocha, mientras a un lado de la Gran Vía —asfixiada de coches— un convento guarda en su centro un huerto y un jardín con pájaros, y al lado, detrás de la encrucijada de la Plaza de España, una callecita tiene todavía un botijo en la fresquera y hay olor a cocido con hierbabuena. En esa callecita, llamada hoy del Limón y antaño del Limón Alta, es donde nació y donde vive esta muchacha que se empeñó, hace unos años, en ser una primera actriz y, pasito a pasito, va camino de conseguirlo: Inma de Santy.

He resaltado el encanto confuso de Madrid, porque Inma de Santy es un poco como su pueblo. Su Madrid. Madrid, «rompeolas de todas las Españas», es un niño grande, igual que un mocito, que nunca acaba de sentar la cabeza; que nunca estará terminado del todo. Confuso por la edad. Inma de Santy está también en esa edad en la que ni se es una niña ni se es una mujer. El próximo día 24 de febrero, día de Santa Primitiva, cumplirá quince años. Pues bien, a Inmaculada Santiago le pasa un poco lo que a su Villa y Corte. Tiene cosas encantadoras, de niña chica que aún se le encandilan los ojos si le hablas del éxito que está por venir, como cuando se mira a Madrid desde un avión y ves las avenidas amplias, luminosas, con sueños de futuro. A veces le sale la mujer que empieza a madurarle —o que ya ha madurado— y se queda, evocadora, silenciosa, recordando sin querer recordar una niñez demasiado cercana en el tiempo, pero que no fue ni mejor ni peor que ahora, sino de otra manera distinta. Entonces se parece a ese Madrid amigable de la calle de Don Pedro, y de la plaza de la Paja y de la calle de la Pasa. A ese Madrid de la cabecera del Rastro, que quisiera olvidar su pasado y el pasado puede con él. Tiene hasta parecido con su calle Inma de Santy. Porque es una mujer menuda y fuerte, con rumor a romancillos y risa de regatos pueblerinos. En la calle del Limón, número 20, nació esta muchacha el día 24 de febrero de 1959, bajo el signo de Piscis. Inma, en seguida me lo recuerda, «soy sensible, romántica: soy de Piscis»... Y de Piscis fueron Miguel Angel, y Juan de Austria, y Caruso, y Carlos V, y Chopin, y Sarasate... Y Rosalía de Castro...

Y por si a esta muchacha le faltase un poquito de sal madrileña para comenzar su vida, estudia en las Comendadoras de Santiago. Aquí, en esta plaza, parece haberse detenido el Madrid provinciano. Pocas veces como aquí Madrid es más Madrid, junto a esta plaza que lleva el nombre del convento, fundado hacia la mitad del siglo XVII por Felipe IV y sede capitular de los caballeros santiaguistas. En el fondo, a Inma de Santy le agrada apellidarse Santiago... Han sido muchos años, en tan corta edad, al lado de la Cruz del Apóstol para dejársela arrancar así como así. Por eso, cuando tuvo que elegir un nombres artístico, no buscó ningún sustantivo de rosa ni de estrella, de los que tanto jalonan —como si fuera un mantón de Manila— el firmamento artístico, sino que se quedó con su Inmaculada abreviado y su Santiago a mitad de camino.

— Bueno, sí. Yo he sido, soy, buena estudiante. Me gusta mucho aprender. Creo que el saber es algo fundamental para la carrera de actriz.

Sueños de mujer, que decía la copla, pero sin olvidar ni el ayer ni el mañana. Sino encadenándolos. Ayer y hoy atados en el reloj del tiempo por obra y gracia de la edad. Con recuerdos tibios del pasado cercano, esta muchacha está trenzando, día a día, su futuro. Parece como si ya fuera consciente de su mañana, de su éxito seguro como actriz. Como si al final de su vida quisiera poner sobre su sepultura el verso aquel que puso ese poeta tan madrileño que, por ser más madrileño, se apellidó «Gato»: «Procuramos buenos fines, — que las vidas más loadas — por los cabos son juzgadas.» Todo queda encerrado en madrileñismo. Pero es así. Esta mujercita de catorce años tiene plena conciencia de lo que hace. Sabe a dónde va. Lo que a veces no sabe es si va bien. Y aquí le sale el confusionismo de su tierra. Pero sabe lo que quiere y cómo lo quiere.

Es curioso cómo una muchacha, profundamente tímida hace diez años, se ha hecho con mundología y hasta con desplante.

— Yo, de pequeña, no salía nada de casa. Iba de allí al colegio y del colegio a casa. A escribir y a pintar monigotes. Me gustaba muchísimo escribir. Pero yo creo que era porque así estaba más retraída, más ensimismada. Al fin y al cabo, yo era tremendamente apocada.

No parece una niña de mimos. A Madrid tampoco le quedan ya mimos. Los farolillos de las verbenas ya casi ni se ven y las guirnaldas de colores de las Navidades, con esto de las restricciones, han brillado por su ausencia...

— Tengo una hermana más pequeña que yo: Michele. A mi padre, que se llama Miguel, le hacía ilusión que fuera niño y que le pusieran su nombre. Como nació niña, pues le pusimos Michele, en francés...

El descubrimiento de Inma de Santy es muy simpático. Al menos eso dice ella. Al parecer, su madre estaba un domingo viendo la cartelera para ir al cine. Entonces leyó un anuncio en el que se solicitaba una niña de siete años que midiese de 1,12 a 1,15 y que fuese rubia con ojos claros, para una coproducción hispanomejicana. Inma tenía solamente cinco años. Su madre, un poco en plan de broma, un poco en plan de conocer la Torre de Madrid por dentro, y comoquiera que estaba al lado de casa, pues decidió llevar a la pequeña. Y de las dos mil quinientas niñas que se presentaron (hay que ver cómo andaban de cotizados entonces los niños prodigio con las peliculitas de Marisol, Joselito y Pablito Calvo...), la eligieron a ella. Pero a la tímida Inma le da vergüenza y no quiere hablar. Unos días más tarde, en una noticia de «El Alcazar» se leía que la niña elegida era muy mona y muy riquina y todos esos adjetivos que se les colocan a los pequeños héroes de la gracia sosa, pero que parecía muda...

Le hacen unas pruebas y las gana. La película se llamó «El niño y el muro» y la dirigió Ismael Rodríguez... Desde este momento, sin caer en «vedettismos» infantiles, Inma de Santy es una actriz. A partir de los cinco años intervendría en papeles pequeñitos en películas como «La mujer de otro», «La mujer perdida»... Y fue protagonista de «Los invasores del espacio».

— Fue una experiencia muy bonita. Y la película es una delicia. ¡Qué lástima que no la hayan estrenado! Era muy fantástica...

— Pero el papel que más te ha gustado...

— Bueno, el que más me ha gustado, del que estoy más satisfecha, es el que hice en «El mercenario». Es una película en la que yo, por una impresión fuerte, quedo muda. Entonces dramatizo con señas. Soy actriz... No sé, es la película de la que me encuentro más satisfecha... También de «El otro árbol de Guernica», que la hice con Pedro Lazaga...

— Tienes ya en tu haber muchas películas.

— Vaya. Luego he hecho «La duda», con Rafael Gil, y «Entre dos amores», con Luis Lucia y junto a Manolo Escobar..., y «Experiencia prematrimonial», y ahora «El asesino de muñecas», de Michel Skife, con Helga Line y David Rocha... En esta última ya hago de chica mayor, vamos, de chica de dieciocho años, con novio y todo...

Le pregunto que si tiene novio y me dice que no. En esto le gana Madrid. Madrid es como un gran novio, chulapo, que siendo ciudad se permite el lujo de ser masculino. Hasta en eso se le nota la castiza chulería...

— También he hecho y hago teatro: «Sola en la oscuridad», de Knoch, y «El día que secuestraron al Papa», de Bethencourt.

En estas preguntas, en todas estas respuestas, Inma de Santy se mueve con una naturalidad extraordinaria, impropia de su edad. Se diría que lleva años de primera actriz, que está acostumbrada a conversar con los periodistas, a defenderse de las preguntas de doble filo. Mientras habla arregla algunas cosas en el camarín, guarda unos sobres, se pasa un paño por la cara, sin pizca de nerviosismo. Y me sigue contando de una serie de novelas que hizo en televisión, de esos seriales que ponen al anochecido; y que ahora está grabado un programa dramático infantil, alternando con sus estudios de quinto de Letras, que lleva bastante bien, aunque el latín siga produciéndole añugos...

— Si tengo mucho que estudiar, me levanto a las seis. Luego, a las ocho, me voy a un colegio que hay en la calle de Hortaleza y estoy allí hasta las cinco y media. Y a las seis y media entro a clase de «ballet» en el Conservatorio... Ahora, con esto de la obra de teatro, voy al Conservatorio por las mañanas, en la hora del recreo...

Hay momentos en que me hubiese gustado preguntarle por su infancia para saber más detalles, pero Inma de Santy me ha dicho que ya hablaremos de ello más adelante, cuando ella sea mayor. Es una muchacha sensible, temerosa, a la que los enfados entre conocidos causa un gran desasosiego; a la que, en el fondo, no gusta hablar de su niñez. Como es tozuda, terca, decidida, no insisto... Madrid también es terco, no hay que dudarlo.

— Cuando me propongo una cosa, si se cumple, ésa es mi mayor alegría. Soy muy romántica, sí; también sentimental... Pero no me cambiaría por nadie. Me gusta seguir siendo yo misma.

— Hasta con tus responsabilidades.

— Hasta con mis responsabilidades.

No. No es cursi. Que nadie piense que esta muchacha es cursi. Es valerosa. Con el valor que tienen los héroes: ese de saber que se quiere una cosa y no pensar en las dificultades. Esta jovencita sabe, a sus quince años sin cumplir, lo que puede suponer en su vida el arte escénico, y va por ello. Hablar de realidades es muy pronto aún. Todo es como un hermoso capullo; ella misma, Inma de Santy, es como un broche gozoso que anunciase ya una primavera madrileña...

A mí me hubiese gustado contarle historias de Madrid, desde la de aquel Gil Imón, que, para dar ejemplo de rectitud, castigó a sus hijas, que habían desobedecido al Rey, obligándolas a ir vestidas siempre con hábitos monjiles. O la historia, entre macabra y realista, de la hija del doctor Velasco. O la vida licenciosa de Jacobo de Grattis, más conocido por el caballero de Gracia... Y tantas y tantas historias y leyendas que conocen los castizos y que se pierden entre los muros del viejo Madrid. Pero no me he atrevido. No sabía si Inma de Santy las escucharía como una niña o como una mujer. Por eso, también, me he callado un piropo y me he ido, debajo de la lluvia. Corredera Baja arriba, silbando un pasacalle. Como un íntimo, callado homenaje a Madrid.

domingo 19 de julio de 2009

Nell es la nieta buena...


Don Pío (José María Espinosa) instruye a las traviesas niñas en La duda (1972)

Fernando Rey, el que fuera actor español más universal hasta la llegada de Antonio Banderas y Penélope Cruz, protagoniza La duda (1972), film dirigido por Rafael Gil y rodado en localizaciones de Madrid, Santander y Ávila.

Lucrecia (Analía Gadé), adinerada y disoluta condesa de Lain, debe enfrentarse a la llegada de su enemigo y suegro don Rodrigo, el ahora empobrecido conde de Albrit, que regresa a la patria desde el extranjero con la intención de resolver una duda existencial que le atormenta: averiguar cuál de sus dos nietas es la que en verdad lleva su sangre y fue engendrada por su fallecido hijo. El conde odia a Lucrecia porque, debido a sus infidelidades, la culpa del infarto que acabó con su hijo.

Arisco, desabrido y clasista, al intratable conde no le queda otro incentivo en la vida que dejarlo todo atado y bien atado en la persona de su nieta, la que heredará las propiedades de la familia. Debe conocerla y, ante la negativa de la condesa a confesarle la verdad, descubrir por sí mismo si su auténtica nieta es Leonor (Inma de Santis) o Dorotea (Lali Romay). Pronto, el conde cree saberlo y sus preferencias se inclinan por la pequeña y bellísima Leonor (foto), a la que todos llaman Nell: "Miro a Leonor de Arista y Potestad, futura condesa de Albrit y Lain". La pobre Dorotea percibe que su abuelo la rechaza y sufre inmensamente por ello…

Buen trabajo de Fernando Rey y sobre todo de José María Espinosa, el actor que interpreta a don Pío, el tutor de las niñas. Está fantástico. Que yo sepa, Espinosa sólo ha trabajado en esta película.

Inma de Santis y su hermanastra en la ficción, Lali Romay, tienen papeles importantes y salen casi de principio a fin. La última aparición de Romay en el cine se remonta a 1975.

La duda está basada en la novela El abuelo, de Benito Pérez Galdós. José Luis Garci dirigió un remake en El abuelo (1998), con Fernando Fernán Gómez (actor al que Inma admiraba) en el papel de conde de Albrit y Alicia Rozas como Nelly. La película de Garci no la he visto y no puedo decir cuál me parece mejor. En IMDb ambas tienen calificaciones similares, un 7.7 la de Gil y un 7.6 la de Garci.



Inma de Santis, José María Espinosa, Lali Romay y Fernando Rey en La duda (1972)